La corrección de un texto (cualquiera sea el género al que pertenezca) no es un capricho ni un lujo snob. Hasta los escritores más diestros cometen errores tipográficos, gramaticales, sintácticos o de otra índole. Estos errores suelen opacar la escritura y desvían la atención del lector.
La claridad del mensaje es lo que el corrector conserva y pule, sin distorsionar el texto original ni su estilo. Es un trabajo sutil y preciso. Por eso, las mejores correcciones son las que no se perciben.
Si necesita corregir un escrito, por favor no dude en contactarme: anamartinafernandez@hotmail.com.ar
Para los que solamente deseen aclarar dudas, pueden consultar la página de la Real Academia Española:
www.rae.es
O el Diccionario Panhispánico de Dudas:
lema.rae.es/dpd/